-¿Qué van a ordenar?-preguntó el mozo amablemente.
-Espagueti a la boloñesa-contesté
-¿Y de tomar qué desean?
-Quisiera que nos traiga el mejor vino-dijo dándome una mirada fugaz, como solía hacerlo cuando..-¿Así que abogada penalista?
-Sí, ya sabes, siempre me gustó defender.
-Sí, me acuerdo de las peleas que tuviste con los profesores tratando de mediar cuando nos mandábamos alguna de las nuestras, ¿pero porqué penalista?
-No lo sé, creo que varias situaciones de mi vida me llevaron a dedicarme a este tipo de casos, pero-le continué antes de que preguntara sobre eso- no me gustaría hablar de esa etapa.
- Está bien, no estás obligada a nada
Obligada. Todos estos años viví presionada, haciendo cosas que no quería hacer por temor a hacerlo enojar. Era una simple frase la que me acababa de decir Alejandro, pero me hice sentir tan bien y liberada que no pude evitar mirarlo a los ojos y sonreírle.
-Y..¿soltera..casada?
-Casada-admití mirando para otro lado- hace ya 5 años.
-Ah... ¿con..
-Sí, con él- a Alejandro jamás le gustó la forma en que Pablo me trataba en público. Siempre dijo que era un tipo que tenía algo que escondía. Y no se equivocó.
-¿Vos? -No pude decir la palabra ¿Por qué no podía hacerme a la idea que él tenía otra?
-Comprometido. En unos meses me caso.
-Felicitaciones -dije por lo bajo.
Dios. Fue como una bomba. ¿Por qué me afectó tanto escuchar eso? Yo hice mi vida, él tiene derecho a hacer la suya, ¿no? Menos mal que el mozo trajo nuestros platos en ese mismo momento, no sabría que más hacer, ¿tenía que hacer algo o quedarme callada?
El almuerzo transcurrió como si nada para él. Claro que tenía que ser así, ¿en que momento se me ocurrió que me invitó para tener algo conmigo? Los dos estábamos en pareja y no por un simple almuerzo íbamos a tirar todo a la mierda. Eso es lo que yo pensaba, el pensamiento de Alejandro por lo que recuerdo era igual que el mío (exceptuando el día que lo dejé) , para nada impulsivo, no iba a dejar a su novia, que seguramente la amaba profundamente, por mí: una mujer que deja que la pisoteen, una mujer que está marcada y sucia por dentro, una mujer casada sobre todo. Pero no viene al caso lo que soy o lo que él piense: se iba a casar y no había nada que lo impida.
-Estuviste pensativa todo el tiempo- dijo cuando estuvimos a una cuadra de la oficina
-Puede ser, tengo mucho trabajo este mes y no sé cómo resolverlo
-Veo que mentís tan mal como siempre, y no me digas que no porque siempre lo vi en tus ojos
-No es cierto. Cambié.
-Espero que haya sido para bien.
Una sonrisa amarga es lo único que pude responderle, y mientras yo tenía la cabeza agacha sin poder verlo a los ojos, pero el se me quedó mirando unos instantes y luego su mirada fue hacia quién sabe dónde. No sé qué cosas estaría pensando, quizás en su novia.. ¿será linda? Ay por favor, qué cosas me pregunto. Se merece alguien que lo valore, alguien diferente a mi. No digo que me arrepiento (bueno, capaz un poco, sí) pero no voy a reclamar nada, tiene todo el derecho del mundo a ser feliz, elija a quien elija.
-¿Estamos en contacto?
-Por su puesto-le contesté y le di un beso en el cachete
No pude evitar darme vuelta cuando entraba al edificio y mirarlo, tenía que asegurarme que no fue un sueño o producto de mi imaginación. Me saludó con la mano mientras sonreía y se fue.
Todo fue igual los siguientes días. Los desayunos de Pablo, alguna que otra salida por las noches (aunque fuera solo una caminata). En la oficina no había muchos casos y los que había estaban por congelarse por la feria. Pablo queria hacer un viaje, una segunda luna de miel, pero no me gustaba la idea. Yo quería estar en mi casa por más que sea lo opuesto a un refugio, a un lugar de paz. Estando tantos días lejos y con Pablo, sería una terrible tragedia si lo llegaba hacer enojar. Alejandro no volvió a llamar, creo que dio por hecho que yo no tenía intención de hacer amistades y de algún modo era mejor, menos problemas para él. Eran mis problemas y tenía que resolverlos yo. Además, hacer de amigos ahora no era lo mejor, no quería darle razones a su futura mujer para que se separen.
-Los pasajes del crucero ya están reservados amor-dijo Pablo lo más dulce que pudo
-Ah, qué bien-fue lo único que pude contestar
-¿Por qué tan poco entusiasmo mi amor? ¿No querés ir?
-Ehh, no no, lo que pasa es que..-excusa rápido, rápido-..muchos casos por cerrar antes de la feria y no quiero que me queden congelados en la peor parte
-Tenes que empezar a relajarte, no pienses tanto en trabajo amor-se empezó a acercar como para hacerme masajes pero fui más rápida y me levante del sillón
-Voy a bañarme, tuve un día muy largo y mañana tengo que estar más temprano que de costumbre.
-Ok, yo voy a caminar un poco antes de dormir. Buenas noches
-Hasta mañana-grité desde el baño.
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